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Sax Rohmer y el peligro amarillo 1

"...Imagínese una persona alta, delgada y felina, de hombros anchos, cejas a lo Shakespeare y cara de demonio, el cráneo afeitado y unos ojos alargados, magnéticos, verdes como los de un gato. Dótele usted de toda la astucia cruel de la raza oriental pero concentrada en una única inteligencia gigantesca, con todos los recursos de la ciencia antigua y actual, con todos los recursos, también, de un gobierno poderoso y que, no obstante, ha negado siempre tener siquiera conocimiento de su existencia. Imagínese ese ser monstruoso y tendrá usted el retrato mental del doctor Fu-Manchú, el peligro amarillo encarnado en una sola persona".
Con estas palabras presentaba a su creación el escritor Sax Rohmer, nacido Arthur Henry
Sarsfield Ward en 1883 en Birmingham (Gran Bretaña). Prolífico escritor de suspense y misterio, destaco por el éxito popular de algunas de sus creaciones como Sumuru, Gaston Max o, sobre todo, el diabólico Doctor Fu Manchú. A lo largo de su vida Rohmer desempeñó diversos empleos, probó suerte con distintos negocios, amasó fortunas y las perdió con la misma rapidez. Sin embargo, sus hijos literarios le proporcionaron una cierta fama y estabilidad económica, aunque al igual que le ocurrió a otros escritores, como Conan Doyle o E. R. Burroughs, su nombre ha quedado relegado a un segundo plano ante el éxito de su hijo pródigo, que ha pasado a la historia como la encarnación viviente del Peligro Amarillo.
A finales del siglo XIX y comienzos del XX la costa oeste de los EEUU se vio invadida por una auténtica avalancha de emigrantes chinos. En menos de un año llegaron a California más de 20.000 campesinos de la zona de Canton, estimulados sobre todo por la demanda de mano de obra barata para el ferrocarril norteamericano. Los puestos de trabajo se ven copados por gente de ojos rasgados que se contratan por el 50 % de los salarios exigidos por los occidentales. Paradojicamente, esta concentración de trabajadores atrae el interés de las mafias chinas, las Triadas, que cruzan el océano para instalarse en países tan lejanos como los USA o Gran Bretaña.
De forma paralela, entre mucha gente del viejo y nuevo continente comenzaba a extenderse un
sentimiento de recelo ante la expansión de potencias orientales como el Japón o China, esta última en concreto era para muchos occidentales una tierra lejana y misteriosa, llena de extrañas gentes y secretos que podrían llegar a amenazar el pujante modo de vida occidental. Surge así el concepto del Peligro Amarillo, que alcanza su máxima expresión en las intrigas y conspiraciones del diabólico Doctor y sus legiones Si Fan, amén de otros bizarros personajes como el Escorpión de Oro o, en menor medida, Sumuru.
Rohmer es tal vez el autor que mejor ha sabido plasmar el concepto sobre el papel, pero no fue el
primero. Ya en una fecha tan temprana como 1896 Robert W. Chambers (autor de ese clásico de la literatura de terror que es El Rey de Amarillo) publica un relato ("El hacedor de lunas") en el que narra el enfrentamiento entre varios agentes del gobierno norteamericano y una secta de hechiceros chinos establecidos en el país con oscuros propósitos. Chambers logra crear una atmósfera inquietante y onírica que prefigura algunas de las escenas más sobrecogedoras de la saga de Fu Manchú. Pocos años después (en 1906) es el gran Jack London el que escribe "Una invasión sin precedentes" (incluido en la antología La Peste Escarlata), donde nos narra una futura guerra biológica entre China y el resto de las potencias del mundo. Sin embargo, como ya hemos dicho, al pensar en el Peligro Amarillo el primer nombre que nos viene a la mente es el de Rohmer y su más célebre personaje, el Doctor Fu manchú, agente secreto al servicio de una organización que trabaja para preservar y extender la gloria del imperio chino.

(Continuará...)

Comentarios

Miguel Cane ha dicho que…
Hola Don Alexander,

Fíjate que siempre tuve miedo a Fu Manchú... aunque curiosamente, el primer Fu Manchú que yo recuerdo, es ¡Peter Sellers!

De cualquier modo, estimulaba mi temor y me hizo siempre mirar con desconfianza los restaurantes chinos.

Aún hoy... aunque como mucho chino.

¿Qué tal las vacances? ¿Listo para la batalla contra la ignorancia? Seguro ganas.

Un abrazo,
Anónimo ha dicho que…
Pues a mi siempre me cayó bien Fu Manchu, eso era un villano de los de verdad y no los pringaos que hay ahora. Saludos, jose manuel.
Sportinguista ha dicho que…
Un personaje memorable Fu Manchú. Como memorable es la goleada d eayer del Sporting, amigos jejeje
Sportinguista ha dicho que…
Un abrazo, que me flipo y pierdo los modales jejeje
Anónimo ha dicho que…
Ya me gustaría que Fu Manchú fuese presidente del Sporting, seguro que en un plis-plas conseguría idear un plan que le permitiese conquistar el mundo y hacernos campeones de Europa. Puxa Sporting, Puxa Fu Manchu. Saludos, jose manuel.
Sportinguista ha dicho que…
Por lo menos idearia un plan para eliminar a Jose Fernandez jejeje

Saludotes
Jorge Iván Argiz ha dicho que…
Excelente ponst y excelente personaje Fu-MANCHU, si señor.
Alejandro Caveda ha dicho que…
A MIGUEL:
Buenas también a usted, caballero. Personalmente, mi Fu Manchú favorito es Christopher Lee, aunque estoy seguro de que la versión de Sellers debe ser genial. Las vacances bien, gracias, y si, con ganas de volver al trabajo... aunque sólo sea por ver a los compañeros. Pues nada, a ver si nos vemos por el Aires este finde, un abrazo.
Alejandro Caveda ha dicho que…
A JOSÉ MANUEL Y EL SPORTINGUISTA:
Je, je, ya veo que os las habeis arreglado para reconvertir la disertación sobre los buenos villanos en un toma y daca futbolístico de lo más ingenioso. En fin, me alegro de que el post os haya inspirado un debate tan ameno. Salu2
Alejandro Caveda ha dicho que…
A JORGE IVÁN:
Gracias por tus amables palabras, me alegro de verte por aquí, si te ha gustado estate pendiente los próximos días que habrá interesantes novedades. Nos vemos en breve por Avilés, un abrazo.

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