La cólera de Fantomas

¿Quién es Fantomas? La vieja pregunta que ya se hacian Allain y Souvestre en 1911 cobra hoy día más significado que nunca. ¿Un ladrón de guente blanco con complejo de Robin Hood? ¿El adversario de Louis de Funes? ¿Un delincuente, un supervillano o un justiciero? ¿Todos, y ninguno? Mientras que otros mitos de la cultura popular - como Holmes - han logrado retener mejor o peor su esencia a lo largo de los años, Fantomas ha sido víctima de su éxito hasta el punto de que su legado se entremezcla con el de sus pastiches, imitadores y versiones alternativas, de tal manera que pocos recuerdan (o conocen) ya al villano original. De ahí el interés de La cólera de Fantomas: La Guillotina, primera entrega de una nueva trilogía en comic, publicada en España por la editorial Dibbuks, que vuelve a las raices del personaje (tal y como lo concibieron sus creadores) para sorpresa de una nueva generación de lectores que tal vez sólo conozcan a Fantomas a través de la versión palmípeda de los comics Disney en Italia, Patomas.
Creado a principios del siglo pasado por los escritores y periodistas Marcel Allain y Pierre Souvestre, Fantomas era un genio del crimen que, a diferencia del profesor Moriarty, prefería cometer sus audaces delitos en persona, aunque también tuviese cómplices y en ocasiones utilizase a otras personas (o identidades) en su propio beneficio. Este Fantomas primigenio combinaba una aguda astucia con una excepcional forma física además de un gran talento para el disfraz y un ingenio notable a la hora de urdir planes y tender trampas a sus adversarios, entre los que destacaban el periodista Jerome Fandor y la némesis de Fantomas, el inspector Juve (1).

Jean Marais, un Fantomas a lo James Bond
 Allain y Souvestre escribieron un total de 32 aventuras del personaje entre 1911 y 1913, a las que habría que añadir otras 12 de Allain ya en solitario, haciendo un total de 44 entregas, la última de ellas publicada en 1963, casi coincidiendo con el estreno del largometraje Fantomas, de Andre Hunebelle (2), donde el protagonista estaba interpretado por el actor Jean Marais, mientras que Juve tenía los rasgos (y el caracter) del cómico francés Louis de Funes. Muy influida por el éxito de los primeros filmes de James Bond, la película le hizo un flaco favor al personaje que si bien recobró algo de popularidad, vino a marcar también el comienzo de la deriva del concepto primigenio del mismo, que se acentuaría con la aparición de la versión mexicana en comic de Fantomas, primero de la mano de la mítica editorial Novaro y ya en los ochenta, de su sucesora ediciones Vid.
Casi sin ninguna relación con el concepto creado por Allain y Souvestre, el Fantomas mexicano comparte poco más aparte del nombre con su ilustre predecesor y se comporta más bien como un ladrón ultra tecnológico de guante blanco, en la linea de otros personajes clásicos como Raffles o Arsenio Lupín, aunque con un marcado acento social (como Robin Hood, es un ladrón que roba a los ricos en beneficio de los más necesitados). Con él, la inversión de valores es total: si el Fantomas cinematografico todavía es un delincuente, su alter ego latinoamericano es una especie de héroe popular que siempre va un paso por delante de la policia y otras fuerzas del orden. Este rasgo antisistema aparecería, más marcado que nunca, en el libro-comic Fantomas contra los vampiros multinacionales (1975), del escritor argentino Julio Cortazar (3).
Pero no nos engañemos. Fantomas, tal y como lo concibieron Allain y Souvestre, tenía poco de héroe del pueblo, aunque algunos autores si valoran su caracter proto-anarquista (o proto-fascista, según el caso) al desafiar a la autoridad, la moral y el poder establecido de su época, aunque sea en su propio beneficio. Este Fantomas es tan inteligente como despiadado y no tiene reparos en mancharse las manos de sangre inocente si conviene a sus fines personales. Nada que ver, pues, con su alter ego mexicano aunque por esa época (década de los sesenta) los lectores pudieron encontrarse también con otro trasunto del personaje mucho más fiel a su esencia, como era (es) Diabolik, creado en 1962 en Italia por las hermanas Angela y Lucianna Giussani (4). Al igual que su modelo, Diabolik es un genio del disfraz capaz de los crímenes más ingeniosos y arriesgados. Sin embargo, su caracter se ve atemperado por el amor que siente por Eva Kant, su complice y pareja sentimental, mientras que su relación con su enemigo personal, el inspector Ginko, es mucho más compleja y ambigua, ya que en más de una ocasión el criminal se ha mostrado reacio a eliminarlo, e incluso han colaborado juntos cuando la vida de ambos ha estado en peligro. No podemos cerrar este repaso a los émulos de Fantomas sin mencionar al inolvidable Patomas, creado por Guido Martina para Disney Italia (5), o más recientemente, el Fantomex de la editorial Marvel Comics (6).
Como vemos, el Fantomas original había estado a punto de desaparecer diluido en la maraña de imitadores, homenajes y versiones alternativas que han seguido sus pasos, con mayor o menor fortuna. De ahí el mérito de Olivier Bocquet y Julie Rocheleau que han prescindido de toda la parafernalia pseudotecnológica que ha acompañado al personaje durante las últimas décadas para volver a los orígenes: un criminal implacable que puede ser nadie o cualquiera, y cuya ambición sólo rivaliza con su arrogancia y su determinación. En el prólogo al primer volumen de la obra en comic se considera, no sin fundamento, a Fantomas como el prototipo del superhéroe enmascarado aunque, respetuosamente, nosotros nos atrevemos a sugerir que en realidad podría ser más bien el modelo a partir del cual se han modelado muchos supervillanos, desde el Camaleón de Spider-Man al Medianoche del Caballero Luna, pasando por Satanik, Diabolik, y otros tantos personajes característicos del Fumetto Nero italiano, por poner varios ejemplos.
En España, Fantomas es un célebre desconocido. Aparte de las películas y los comics de Novaro, tan sólo hemos podido leer en castellano los dos primeros libros de la saga: Fantomas y Juve contra Fantomas, ambas de 1911. De la primera existe una edición reciente de Mondadori a partir de una reedición inglesa de 1986 con prólogo de John Ashbery (7). La segunda está descatalogada y es mucho más difícil de encontrar (8), por lo que es de agradecer la aparición de este comic que nos devuelve al mejor Fantomas, al que aterrorizó a toda una generación de lectores con sus infames aventuras.

- No es nadie... ¡Y sin embargo, es alguien!
- Bueno, ¿y qé hace este alguien?
- ¡¡¡Da miedo!!!

(Fantomas, de Allain & Souvestre. 1911).


Notas:

1. Al final del último libro escrito conjuntamente por ambos autores, Juve y Fantomas descubrían que eran hermanos, reforzando así el fratricida duelo entre el bien y el mal, entre el orden y el caos, que ambos representan.
2. Fantomas, de André Hunebelle (1964).
3. Fantomas y los vampiros multinacionales, de Julio Cortazar (1975).
4. Pueden repasar desde AQUÍ nuestro artículo dedicado al personaje en este mismo blog.
5. En 2008 Planeta DeAgostini Comics comenzó a publicar una selección de las mejores aventuras del personaje que duró en total unos diez números.
6. Fantomex, creado por Grant Morrison e Igor Kordey en las páginas de los X-Men, y posteriormente reinterpretado por Andrew Hope y Shawn Crystal dentro del sello MAX.
7. Fantomas, de Marcel Allain y Pierre Souvestre. En Literatura Mondadori, 2000. Prólogo de John Ashbery.
(8). Juve contra Fantomas, de Marcel Allain y Pierre Souvestre. En Club del Misterio Nº 35 de editorial Bruguera (1982).

Ficha Técnica: 

- La cólera de Fantomas 1: La guillotina, de Olivier Bocquet & Julie Rocheleau. Ediciones Dibbuks, 2015.

Comentarios

Elwin Álvarez Fuentes ha dicho que…
Hace años que me llama la atención este personaje, si bien nunca he leído, ni visto nada de él. A veces lo confundí tontamente con El Santo, también tan popular entre nuestros amigos mexicanos. Gracias por contribuir a que sea menos ignorante.
Alejandro Caveda ha dicho que…
Bueno, es cierto que hay algunos paralelismos entre el Santo y la versión mexicana de Fantomas (los dos son héroes enmascarados) aunque en origen el personaje de Juve y Souvestre tuviese una personalidad completamente opuesta. Nunca está de más volver a las raices, aunque a veces la gente prefiera la copia al original, por ser más conocida esta que este. ¡Más saludos!