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De Cine: Harrison Ford

El único e inimitable Han Solo
De forma reduccionista (y un tanto injusta) la carrera de Harrison Ford ha quedado marcada por sus colaboraciones con George Lucas y, en particular, por su excelente trabajo a la hora de dar vida a Han Solo e Indiana Jones, dos de los iconos por excelencia de la cultura popular de las últimas décadas. También, en menor medida, por haber protagonizado esa obra de culto llamada Blade Runner, rodada en 1982 por Ridley Scott a partir de la novela original de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Injusta, decíamos, porque Ford es un actor con una larga trayectoria profesional a sus espaldas, cuya carrera incluye además títulos tan interesantes como Único testigo (1985), La costa de los mosquitos (1986), Frenético (1988) o El fugitivo (1993), por poner varios ejemplos; aunque también algunos fracasos o trabajos menores que es mejor no recordar.
Oriundo de Chicago (donde nació, el 13 de julio de 1942, en plena segunda guerra mundial) Ford entró en el mundo del cine por la puerta grande gracias a su papel como Han Solo en La guerra de las galaxias original de 1977. Sin embargo, sus comienzos no fueron fáciles. El joven Ford hubo de curtirse en infinidad de papeles de reparto, además de desempeñar diversos trabajos alimenticios (como el de carpintero) antes de que la fortuna llamase a su puerta de la mano de George Lucas, que tras verlo actuar en American Graffiti (1973) confió en él para que interpretase al cínico contrabandista espacial, así como al arqueólogo aventurero de En busca del arca perdida (1981), aunque en ambos casos Ford no fuese su primera opción (pero sí la mejor posible, tal y como el tiempo se ha encargado de demostrar).
Hágame el test Voight-Kampff, Mr. Deckard
 El resto, como se suele decir, es historia. Entre ambas sagas Ford se las arregló para hacer algunos cameos y protagonizar diversas cintas menores, como los dramas bélicos Fuerza 10 de Navarone (1978) o La calle del adiós (1979), además de la antedicha Blade Runner, que en su momento fue un fracaso de crítica y público, aunque con el tiempo haya devenido en eso vulgarmente conocido como Obra de Culto, a mayor gloria de Ridley Scott y del propio Ford, cuyas relaciones durante el rodaje - se dice - fueron de todo menos cordiales. Más éxito tuvo el thriller policiaco Único testigo (1985), así como la comedia Armas de mujer (1988) donde Ford daba la réplica a Melanie Griffith y, sobre todo, El fugitivo (1993), remake de la serie de televisión del mismo nombre que terminó de cimentar el estatus de Ford como gran estrella de Hollywood y le abrió las puertas a nuevos proyectos, como la nueva versión de Sabrina filmada por Sydney Pollack (1995) donde Ford tomaba el relevo del mismísimo Humprey Bogart.
Estas y otras películas terminan de acuñar la imagen de Harrison Ford como ese hombre común (o no tanto) que se convierte en héroe debido a la fuerza de las circunstancias, y que llevará al extremo en Air Force One, de Wolfgang Petersen (1997), donde el propio presidente de los EEUU (encarnado por Ford) es el protagonista de la historia; o cuando reemplace a Alec Baldwin como el nuevo Jack Ryan en Juego de patriotas (1992) y Peligro inminente (1994). El Ryan de Ford es más maduro que el de Baldwin, está casado y es padre de familia, pero en muchos aspectos puede que se acerque más a la imagen que el propio Clancy tenía de su personaje que la del antedicho Baldwin. A mayor abundamiento, Ford ha sabido envejecer como pocos, y pese a su avanzada edad a la hora de interpretar al analista de la CIA (50 años) aun se desempeñaba más que bien en las escenas de acción, como demostraría años después en la cuarta entrega de la saga de Indiana Jones: El reino de la calavera de cristal (2008).
¿James Bond? No. Ryan, Jack Ryan
 En el ínterin protagonizó otros títulos no menos interesantes como Lo que la verdad esconde (2000) en la que mostraba su lado más oscuro al interpretar, por fin, al malo de la película, o K-19 (2002) donde pudo sacarse la espina de no haber podido hacerse en su momento con el papel de Marko Ramius en La caza del Octubre Rojo (1990, el cual ya había ido a parar a manos de Sean Connery, su compañero de rodaje en Indiana Jones y la última cruzada) al dar vida a un personaje similar en el citado filme bélico-histórico de Kathryn Bigelow. En el otro lado de la balanza estarían los relativos fracasos del thriller político La sombra del diablo (1997); la comedia Seis días, siete noches (1998); el melodrama Caprichos del destino (1999) o la endeble Hollywood: Departamento de homicidios (2003), por poner varios ejemplos.
Por suerte, cuando parecía que su carrera empezaba a perder fuelle, Indiana Jones acudió de nuevo en su rescate con una nueva entrega que pese a todo no terminó de satisfacer a los fans, no tanto por el propio Ford como por el argumento en sí. Sin embargo, este Reino de la calavera de cristal evidenció que el actor se mantenía (como ya dijimos) en buena forma y aun tenía cuerda para rato, como volvió a demostrar en Cowboys & Aliens (2011) junto a Daniel Craig, el nuevo Bond; en la adaptación cinematográfica de El juego de Ender (2012), del novelista de ciencia ficción Orson Scott Card; o en la tercera entrega de Los Mercenarios (2014), junto a lo más selecto del cine de acción de las últimas décadas. Así hasta llegar al estreno de El despertar de la Fuerza, donde Ford vuelve a enfundarse en el traje de Han Solo treinta y dos años después, ahora bajo la batuta de J.J. Abrams y en plena era Disney. Para el futuro tiene prevista la 5ª entrega de las aventuras de Indiana Jones, además de retomar su papel como Rick Deckard en la ¿secuela? ¿precuela? ¿spin-off? del clásico de 1982 de Ridley Scott.
Indiana Jones, el héroe por excelencia
 Como intérprete, Ford se ha caracterizado siempre por su regularidad y su solvencia. Rara vez suele arriesgar, y prefiere involucrarse en proyectos dirigidos al gran público, aunque dentro de su filmografía puedan encontrarse algunas raras avis como Blade Runner o La costa de los mosquitos (que el actor considera, no sin razón, como uno de sus mejores trabajos). Poseedor de un innegable atractivo físico (ha sido elegido en varias ocasiones el hombre vivo más sexy del mundo, al igual que su compañero Sean Connery) carece en cambio del brillo o el glamur de otras estrellas de Hollywood como George Clooney o Brad Pitt, quizás debido a su carácter reservado y al férreo control que ejerce sobre su vida privada. Adrian Massanet, en Blog de Cine, lo define como un actor "Puro instinto", anti-método, definición con la que no podemos estar más de acuerdo. Cuando actúa Ford no se limita a interpretar, sino que se convierte en el personaje, al que siempre le aporta algo esencial: humanidad, y con ella, una marcada verosimilitud. Hombre de contrastes, su fama de tipo difícil choca con el aire sonriente y relajado que exhibe tras las cámaras, tal y como ocurrió durante el rodaje de La guerra de las galaxias, donde la complicidad con Mark Hamill y Carrie Fisher es más que evidente. Quién sabe, tal vez Ford sea el último héroe clásico (en el mejor concepto del término) en un Hollywood que ha extraviado el rumbo (y la inspiración) y no sabe muy bien hacia donde se dirige, ni cómo afrontar el futuro. Buena prueba de ello son los problemas que los estudios se están encontrando a la hora de escoger un nuevo Han Solo, o un nuevo Indiana Jones. Y es que para varias generaciones de cinéfilos (entre los cuales me siento orgullosamente incluido) ambos personajes estarán siempre unidos a la imagen de Harrison Ford, con su sempiterna sonrisa de chico-no-tan-malo y esa inconfundible cicatriz en la barbilla.

Filmografía selecta:
- Trilogía de La guerra de las galaxias (1977-1980-1983).
- Tetralogía de Indiana Jones (1981-1984-1988-2008).
- Blade Runner (Ridley Scott, 1982).
- Único testigo (Peter Weir, 1985).
- La costa de los mosquitos (Peter Weir, 1986).
- Frenético (Roman Polanski, 1988).
- A propósito de Henry (Mike Nichols, 1991).
- El fugitivo (Andrew Davis, 1993).
- Lo que la verdad esconde (Robert Zemeckis, 2000).
- Los mercenarios 3 (Patrick Hughes, 2014).
- El despertar de la Fuerza (J.J. Abrams, 2015).

Comentarios

Elwin Álvarez Fuentes ha dicho que…
Este don de la actuación es uno de los actores que me marcó en mi amor al cine desde niño, puesto que en mis cuarenta años de edad he crecido viendo sus filmes en la mayoría de sus papeles, los que evidencian su versatilidad. Por otro lado, no te voy a negar que feliz me gustaría ser tan guapo y masculino como bien resulta ser este recio galán.
Alejandro Caveda ha dicho que…
Creo que la mayoría de nosotros desearíamos haber nacido con un físico tan agraciado como el de Mr. Ford, amigo Elwin :)

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